Fiesta es fiesta, no es nada serio, se habla de las mayores desgracias con una sonrisa en los labios, lo importante es el momento, el mañana es siempre algo que ya llegara.
Se les notaba mal amados mal queridos y bajo esa sonrisa picaresca una tristeza que todos conocemos, la tristeza de quien ahoga el sentimiento de que nadie me quiere y a quien cualquier atención es una atención. Juntos se sienten más cómodos y todos comparten la grande mentira.
Josefa, mujer de Antonio le mira en momentos a Raúl de una forma tan comprometida que se le nota que mantienen un lio, y Raúl baja los ojos al sentirlo ya que le da miedo que se entere Antonio que es su compañero de partido, continua el coro de “donde estará mi carro“ balanceado y acompañado del jamón que está muy rico.
Antonio no tiene tiempo para estos pensamientos, el partido le toma todo el tiempo y llega a casa cansado del trabajo, se queja de que la edad le está a pesar, que ya no tiene tiempo para nada y que los hijos solo le dan problemas , habla de todo como se fuera una conspiración para acabar con su vida. Tiene el sentimiento del deber cumplido, ha trabajado toda una vida aporto a casa la seguridad de una paga todos los meses, pago la hipoteca, el coche y no dejo de llevar a todos de la casa todos los años a pasar las vacaciones a la playa. Josefa acompaño todo esto con la dedicación a sus hijos a la casa pero cuando todo estaba hecho y sintió que ya nadie la necesitaba en un momento de devaneo miro al espejo y descubrió que existía. Se lo comento a Antonio que no entendió y contesto con un medio ronquido en la cama y continuo durmiendo tranquilo.
Josefa esa noche no pudo dormir, sentía que lo mínimo que Antonio podía hacer era escucharla. Sus preocupaciones, y su necesidad de ser amada. Se recordó de todos los momentos buenos y malos de su vida al lado del, y pensó que nada de eso volvería a pasar. Desilusionada con la vida, se sintió abandonada y no querida, y tomo consciencia de que las peleas y discusiones de los últimos años eran resultado de la necesidad de decir que estaba ahí y que todos se habían olvidado de ella.
Ella quería atenciones, simpatía, una palabra de cariño que no encontraba en casa, que le dijeran que era guapa y que estaba buena, aun que supiera que era mentira que la edad no perdona.
Raúl compañero de partido de Antonio, era un hombre siempre alegre y que no ahorraba en piropos a quien se le acercara. Cantaba, bailaba y tenía un par de novias con quien pasaba uno que otro fin de semana, divorciado sin hijos era el centro de atenciones de todas las mujeres, tenía su casa que mantenía a duras penas y con el desorden de un hombre solo, con poco tiempo para ordenarla, la ropa la amontonaba en una silla, y el baño y la cocina era un misto de guerra civil y revolución francesa.